| Radicales libres: agresores constantes de nuestro organismo
En la actualidad, es frecuente oír hablar de los radicales libres como los causantes de muchas enfermedades (tales como las de origen cardíaco o el cáncer) y, en última instancia, como los responsables de acelerar los procesos de envejecimiento y de degeneración celular.
Si bien los radicales libres eran conocidos desde hace mucho tiempo, recién a partir de la década de 1950 el Dr. Harman, de la Universidad de Nebraska, planteó la hipótesis de que estas moléculas representaban una de las principales causas de envejecimiento celular. Esto hizo que científicos de todo el mundo centraran su atención en ellas y en su acción directa sobre los procesos degenerativos del organismo.
¿Qué son realmente los radicales libres? Desde el punto de vista químico, son átomos o grupos de átomos con un electrón libre (partícula con carga eléctrica negativa) que los vuelve muy inestables y reactivos, de manera que buscan constantemente en nuestro organismo “atrapar” electrones de otras moléculas las cuales, a su vez, se convierten en radicales libres. Este proceso es una reacción en cadena que se produce en forma normal y permanente en el cuerpo humano. En sentido estricto, los radicales libres no son dañinos para el organismo, ya que las reacciones químicas que producen son necesarias y cumplen funciones determinadas (en el sistema inmunitario, por ejemplo). Además, están regulados y neutralizados por enzimas específicas. Sin embargo, su exceso durante períodos prolongados favorece el proceso del envejecimiento y de algunas enfermedades degenerativas. Esto hace necesaria la acción conjunta de sustancias antioxidantes, que permitan controlar adecuadamente su producción.
Por otra parte, existen contaminantes externos que agreden de manera constante nuestro organismo, como el humo de cigarrillo, los rayos ultravioletas del sol, los productos de la combustión de los automóviles y la contaminación ambiental en general. En cuanto a los alimentos que ingerimos, el consumo de aceites vegetales hidrogenados (margarina) y de grasas hidrogenadas (o grasas “trans”) presentes especialmente en las carnes rojas, provocan el incremento de la cantidad de radicales libres.
Las sustancias antioxidantes son capaces de proteger a las células de los efectos nocivos de los radicales libres. Entre ellas se destacan las vitaminas A, C y E, los beta carotenos, el licopeno, el selenio y la luteína, entre otras.
En una próxima oportunidad haremos referencia a las novedades y avances surgidos en torno a los alimentos, principalmente frutas y vegetales, cuya composición es rica en estas sustancias, y acerca de su acción en contra de los radicales libres y, por ende, de los procesos que promueven el envejecimiento del organismo.
Editora Médica Digital, octubre de 2009 |