| Mitos y verdades de la celulitis (2ª parte)
En una nota anterior (Mitos y verdades de la celulitis, 1ª parte) hicimos una breve descripción de las características que presenta la celulitis, su clasificación y las principales causas que provocan este mal. Resta saber cómo tener la seguridad que estamos en presencia de esta afección y, de ser así, en qué medida nos afecta y cómo podemos revertirla.
Si se tiene la presunción de padecer celulitis, ya sea por los signos que se perciben o por que otras mujeres en la familia sufren esta enfermedad (recordemos que existe un componente hereditario), la consulta con el médico es la única forma de tener un diagnóstico preciso, y el profesional indicará el o los tratamientos adecuados.
Un examen detallado, acompañado del interrogatorio acerca de los antecedentes familiares, los hábitos alimentarios y la actividad física, entre otros, darán al especialista una primera estimación sobre el padecimiento. Además, se dispone de una serie de técnicas para el diagnóstico más preciso, entre los cuales se destaca la termografía. Este método se basa en las variaciones de temperatura del tejido conectivo afectado, relacionadas con la circulación en los vasos sanguíneos más pequeños. Mediante bandas o placas termográficas que se ponen en contacto con la piel, es posible detectar el nivel de afección que hay en cada región del cuerpo. De acuerdo con el daño producido por la celulitis, ésta puede clasificarse en cuatro grados que, en orden creciente, indican la gravedad de cada caso.
Qué actitud tomar para evitar el avance de la celulitis
En primer lugar, es fundamental llevar una dieta equilibrada, en la que se eviten los excesos de alimentos muy elaborados, las grasas, la sal, el alcohol y la cafeína. No se trata sólo de bajar de peso, ya que como vimos antes la celulitis afecta también a mujeres delgadas, sino de consumir lo adecuado para no dificultar la digestión normal y no sobrecargar al organismo de sustancias tóxicas. Ingerir frutas y vegetales en forma regular, lácteos (descremados), huevos y carnes magras, junto con abundante agua.
Asimismo, se deben realizar ejercicios físicos en forma periódica para ayudar a eliminar calorías y toxinas y para tonificar los músculos.
Estas medidas serán mucho más eficaces si se acompañan de tratamientos coadyuvantes, ya sea con medicamentos específicos o con prácticas fisiátricas.
Medicación anticelulítica
Es importante el asesoramiento y el seguimiento del médico para indicar, en caso de ser necesarios, los fármacos apropiados para regular el funcionamiento de nuestro organismo (metabolismo). Estas sustancias incluyen los medicamentos antihipertensivos, los hipoglucemiantes, los diuréticos y los ansiolíticos, entre otros.
Además, un compuesto fundamental en toda terapia anticelulítica es la centella, cuyo uso y beneficios están ampliamente difundidos en todo el mundo, ya sea en forma individual o combinado con vitamina C o con ginkgo biloba. Las características y la forma de actuar de esta sustancia serán tratadas en una próxima nota.
Otros tratamientos
Otras técnicas y tratamientos para combatir la celulitis incluyen los masajes, la terapia con ozono, la mesoterapia (aplicación de dosis mínimas de medicamentos específicos en forma intradérmica), la iontoforesis (aplicación de medicamentos en niveles profundos del tejido dañado mediante el uso de corriente galvánica), la crioterapia (uso de sustancias que permiten una brusca disminución de la temperatura del tejido afectado), entre muchas otros métodos que continuamente están siendo desarrollados para disminuir o al menos detener los procesos celulíticos.
En los casos más graves o en aquellos en los que otras medidas no brindaron los resultados esperados, se utilizan técnicas más drásticas de tipo quirúrgicas, como la lipoaspiración o la lipoescultura.
Más allá de las técnicas que actualmente están disponibles para el tratamiento de la celulitis, debemos recordar que un buen diagnóstico realizado a tiempo y el estricto cumplimiento de las medidas indicadas por los profesionales, unidos a hábitos de vida y de alimentación libres de excesos, son importantes e indispensables para mantener nuestro organismo funcionando de manera armónica.
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